Para gestorías y despachos
Provisión de fondos, modelo 600, plusvalía… y el cliente preguntando cómo va.
Nos sentamos contigo, vemos cómo tramitas cada expediente y ponemos en marcha la mejora dentro de lo que ya usas: tu programa de despacho, tu correo y tus plantillas.

Cada expediente inmobiliario pasa por cinco manos.
- Documentos de cinco sitios.Banco, notaría, comunidad, inmobiliaria y cliente: cada uno manda lo suyo, cuando puede y como puede.
- Plazos que vencen solos.Treinta días para la plusvalía, seis meses para Sucesiones y un modelo distinto en cada comunidad.
- Meses sin noticias.Entre la firma y la escritura inscrita, el cliente llama una y otra vez para saber cómo va.
Cómo lo hacemos contigo
Sobre la forma de trabajar de tu despacho.
No traemos una aplicación hecha. Nos sentamos contigo y vemos cómo tramitas cada expediente: cómo te llega el encargo, qué persigues y dónde apuntas los plazos. En el diagnóstico gratuito te decimos qué compensa. Después lo ponemos en marcha por fases, dentro de lo que ya usas (tu programa de despacho, tu correo y tus plantillas), y, si quieres, cada mes lo mantenemos funcionando y mejorando contigo. Esto es lo que solemos mirar primero:
Los datos de la escritura, sin teclear
De la escritura, la nota simple o la FEIN a tu programa: partes, finca, referencia catastral y cargas, listos para revisar.
Lo que falta, pedido solo
La lista de cada expediente y el aviso a quien tiene que mandar el documento.
Calendario de plazos
Cada firma genera sus vencimientos (plusvalía, modelo 600, Sucesiones), con aviso antes de que caduquen.
El estado, a la vista
Firmado, liquidado, presentado, inscrito: el cliente y el banco lo ven sin llamarte.
Lo que nos preguntan.
¿Tengo que cambiar de programa?
No hace falta. Trabajamos dentro de lo que ya usas, sea a3, Sage u otro programa de despacho, siempre que permita conectarse: lo comprobamos en el diagnóstico, con tu versión y tus permisos. Si algo no se puede conectar, te lo decimos antes de empezar.
¿Qué no hacéis?
No firmamos ni presentamos nada con tu firma electrónica, no ponemos criterio fiscal ni jurídico y no valoramos el riesgo de blanqueo. Preparamos borradores; tú revisas y presentas.
¿Y el secreto profesional?
Antes de empezar acordamos por escrito dónde se tratan los datos y quién los ve. Escrituras y DNI no salen de donde tú decidas.
